Bienvenidos a mi historia

Bienvenidos a mi historia.

Por fascículos o capítulos, siempre termina igual. No importa por dónde empieces, por el principio o por el final, siempre se escribe de la misma forma.

Amores, desamores, desengaños, decepciones…. todos contienen amor, aunque de distinta manera.

Prólogo

La intención en esta historia es tan simple como ingenua, amar en libertad.

Capítulo 1: Él

Siempre él. A veces cambia el “él”. Ayer se llamaba Javier, hoy Daniel. Pero siempre es él. Tan simple como una ilusión que se queda en nada, porque mucho fuego acaba quemando hasta producir cenizas, las que recogemos hoy con una sonrisa dibujada falsamente en la cara cuando sólo tienes ganas de llorar… pero hay que disimular, no hay que demostrar lo débil que en realidad eres, la fragilidad, como de cristal, material del que estoy hecha… soplando botellas vacías de autoestima barrida.

Y no, nunca “él” se lo mereció. Ni el primero ni el último, pero por todos he creído romperme.

Capítulo 2: Yo

De hecho, en este capítulo me doy cuenta de que la culpa no es de él, sino mía. Espero demasiado, doy mucho y aguanto poco. Me cansan las tonterías, la cobardía y siempre creo merecerme más, pero no es verdad. Igual que he sido víctima también he sido verdugo, y el daño hecho a una persona que te quiere no tiene perdón ni redención, y pago mis condenas, por mucho que me pese, un corazón roto se paga con otro.

Capítulo 3: Nosotros

Casi siempre ha habido un nosotros, que uno de los dos separó en algún momento para ser un solo “tu y yo”. ¿Recuerdas lo felices que fuimos? (Da igual quien lo lea, el punto de felicidad es indistinto e igual con una persona u otra).

Nos conocimos, nos gustamos, nos reíamos y nos besamos (¡oh! ese gran primer beso que tan bien te sabe) pasa el tiempo, y cuanto más tiempo pasa más ganas pierdes, las ganas de volar pueden con las del querer, las de luchar por algo que un día nació así sin más…. y lo dejas escapar.

Desenlace:

Quizás algún día nos acordemos uno del otro y nos volvamos a escribir, volvamos a sonreír y pensemos “¿y si…?”

Epílogo

Y ahora desde aquí, te digo: ¿Porque no lees este post al revés, empezando por el capítulo 3, y nos volvemos a conocer, a gustar, nos reímos y nos volvemos a besar? En esta historia no importan el capítulo 1 y 2, y el desenlace mejor obviémoslo ¿qué más da como acabe? vivamos el momento, disfrutemos de cada centímetro de nuestra piel, amemos sin querer, sin usar cadenas que nos ahoguen las ilusiones… la hierba se pisa mejor descalzo, en libertad y notando el rocío en nuestros pies, no en nuestras mejillas, que para llorar ya está la vida.

 

 

 

 

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